Anne Pasco
¿Deberían las escuelas monitorear las publicaciones de los estudiantes en las redes sociales? No

Como le dirá cualquier estudiante de secundaria, las redes sociales son a menudo la principal forma de comunicación para las personas menores de 25. Esto puede parecer un nuevo desarrollo, pero los estudiantes que usan las redes sociales están simplemente participando en los mismos tipos de actividades sociales en las que los adolescentes de todas las generaciones han participado. Antes, había teléfonos, estudiantes reunidos en los hogares y en eventos sociales para hablar. Una vez que el teléfono de la casa se convirtió en un elemento básico, los estudiantes hablaron en sus teléfonos fijos. Hoy en día, los adolescentes usan mensajes de texto y redes sociales para comunicarse. La tecnología es diferente, pero el instinto humano básico para conectarse es el mismo.

Las redes sociales tampoco se trata solo de socializar. Las escuelas secundarias y las universidades lo utilizan cada vez más para mantener a su cuerpo estudiantil comprometido con sus actividades de clase y eventos escolares. Y los medios de comunicación y las organizaciones de todo tipo que mantienen a los estudiantes informados están aumentando su presencia social. Así que las redes sociales no son el enemigo, es una salida que queremos que nuestros estudiantes usen.

Por supuesto, hay una diferencia entre hoy y antaño: hoy, cuando los estudiantes cometen errores sociales y se involucran en conflictos, a menudo está abierto para que lo vea todo el mundo. Este no fue el caso de generaciones anteriores de adolescentes. Nuestra reacción ha sido bloquear las redes sociales y monitorear cada movimiento de nuestros estudiantes por temor a lo que pueda suceder. Desafortunadamente, sin embargo, esta reacción impide que los adolescentes aprendan cómo aplicar la ética social que esperamos les hayamos enseñado tanto en nuestros hogares como en nuestras escuelas.

Es nuestra responsabilidad enseñar a los estudiantes lo que se debe y no se debe hacer en las redes sociales, pero en algún momento deben ser libres de aplicar lo que han aprendido. También es nuestra responsabilidad proporcionar una estructura de apoyo para que se sientan cómodos haciendo preguntas cuando no están seguros de si deberían o no publicar algo en las redes sociales.

Así que resulta que, después de todo, este no es un problema tan nuevo. La raíz del problema es si hemos enseñado a nuestros estudiantes cómo tratarse con respeto. Siempre habrá conflicto. La pregunta es cómo ayudarlos mejor a manejar este conflicto, particularmente cuando ocurre en un foro altamente visible, como Twitter o Facebook. En lugar de gastar nuestro tiempo en monitorear y reaccionar ante publicaciones inapropiadas, necesitamos gastarlo armando a nuestros alumnos con herramientas  para manejar el conflicto, para que sepan cuándo y cómo enfrentarlo si es necesario, cómo evitarlo cuando sea apropiado y cómo buscar ayuda cuando es más de lo que pueden manejar.